Hola, me llamo Alba y soy helechófila. Sí, estas plantas me atraen muchísimo y hay algo que me empuja a tener cada vez más y más… Creo que es por la sensación de frescor y frondosidad que producen y por el ambiente que crean. Y es que, cuando entras en un bosque en el que hay helechos se percibe un ambiente mágico, ¿no creéis? Pero, aunque siempre me han encantado los rincones con helechos en la Naturaleza, fue hace poco más de dos años cuando empecé a incorporarlos a mi colección de plantas. 

En este post quiero introduciros en el maravilloso mundo de los helechos con algunos datos botánicos para que aprendáis a quererlos y a cuidarlos como yo lo hago . Y, si queréis profundizar más, en este videotutorial botánico del Club Verdópolis tenéis mucha información detallada que os puede interesar.

Helechos Nephrolepis | Verdópolis

si la vida te da limones...

En la última mudanza, pasé de vivir en un ático con terraza orientada al sur, a vivir en un primero con terraza orientada al norte. Esto se traducía en un cambio radical para mis plantitas en cuanto a la luz y, al principio, me pareció un problema enorme. Pero enseguida vi una oportunidad para experimentar con plantas nuevas. Recuerdo que uno de los primeros días me quedé un rato analizando la nueva terraza y de repente pensé: helechos y Monstera. Porque, si la vida te da limones, haz limonada, ¿no?. 

A día de hoy, tengo 10 especies distintas de helecho en la terraza y cada día quiero más. No puedo parar… mi helechofilia me lo impide. Y estoy segura de que, cuando los conozcáis, vosotros también los amaréis. Por cierto, ayer inauguré un tour de helechos en Instagram en el que, cada semana, os iré presentando uno de los helechos de mi colección (podéis verlos en el álbum “Helechos” de las historias destacadas).

Cómo cuidar tus helechos
Parte de mi rincón de helechos, ese que tanto me asustaba

fósiles vivientes

Seguro que más de una vez habréis oído hablar de ellos como “fósiles vivientes”. Y es que, aquí donde los veis, los helechos son unas de las plantas más antiguas sobre la Tierra. Y es esto precisamente lo que las hace tan fascinantes. Porque han sabido adaptarse a lo largo de los años (¡millones de años!) y, a día de hoy, aún conservan esas características que los hacen tan especiales.

entonces, ¿qué son los helechos?

Para explicaros esto es importante que sepáis que las primeras “plantas” se formaron en el agua. Poco a poco fueron conquistando el medio terrestre y adquiriendo características que les hacían más llevadero vivir fuera del medio acuático. Los musgos, por ejemplo, fueron unas de las primeras plantas en salir del agua. Aún no tienen vasos conductores consistentes que les permitan crecer mucho y estar erguidos, por eso son pequeños y blanditos, y su ciclo reproductivo está muy ligado al agua. 

Los helechos dieron un paso más: ya tienen vasos conductores (son plantas vasculares), pueden crecer y hacerse enormes porque disponen de estructuras que pueden sostenerlos.  Pero siguen muy vinculadas al medio acuático porque su ciclo reproductivo (un poco complicado para explicarlo en este post) depende aún del agua. 

algunas características botánicas

En esta sección me voy a centrar en las características que a mí me parecen más relevantes para su cultivo y su propagación. Conociendo estos puntos básicos seguro que sus cuidados se vuelven mucho más intuitivos para vosotros. 

No producen semillas

Esta es quizá su característica más arcaica y lo que más diferencia a los helechos del resto de las plantas vasculares.  Y es que estas plantas no forman flores, frutos ni semillas, sino que se reproducen por esporas. Estos microscópicos elementos se forman en el envés de las “hojas” y se agrupan (dentro de esporangios) en unas estructuras llamadas soros. La forma y el lugar donde se disponen estos soros se utiliza para diferenciar unos helechos de otros. Os prometo que este párrafo es el que más tecnicismos contiene :).

Esporas helecho Phlebodium
Agrupaciones de esporangios (soros) de Phlebodium aureum

Sus hojas no son hojas

Las “hojas” de los helechos no se llaman hojas, sino frondas. La forma de estas frondas también se utiliza para  clasificar los diferentes tipos de helechos. Y algo que me encanta y que ha contribuido notablemente a mi helechofilia: las frondas nuevas se van desenrollando formando espirales, como en la foto que os he dejado abajo. Se dice que crecen en forma cabeza de violín. Suena hasta poético, ¿no?

Con la melena al viento

Sus tallos y rizomas suelen estar cubiertos de pelos o de escamas. Esto es una adaptación de los helechos para protegerse de la desecación. Un truco: cuanto más “peludo” sea el tallo o el rizoma de un helecho, mejor aguantará los ambientes secos. Las frondas jóvenes muchas veces tienen más pelos o escamas que las adultas porque son mucho más tiernas y necesitan protección extra.  En la siguiente foto podéis ver bien esta característica.
 
Helecho Nephrolepis cordifolia | Verdopolis
Brote de fronda del helecho Nephrolepis cordifolia

Varias formas de reproducirse "por esquejes"

Para garantizar su persistencia en el tiempo, los helechos han desarrollado diversas formas de propagarse de forma asexual. Algunos producen estolones (similares a los que producen las fresas o las Cintas) que, una vez tocan tierra, forman un nuevo helecho. Otros producen nuevos helechos a partir de sus rizomas. Y aquí os dejo algo que os va a gustar: la mayoría se pueden multiplicar por división de mata. Tan sencillo como esto: cogemos un helecho, lo sacamos de la maceta y lo separamos en los helechos que queramos dividiendo el pan de tierra. Después los trasplantamos y listo.

 Y ahora que los conocéis mejor, ya estáis preparados para cuidar de ellos.
 

cómo cuidar nuestros helechos

En este punto siempre remarco lo siguiente: si imitamos en nuestras casas las condiciones del hábitat de la planta, la probabilidad de éxito aumenta que no veáis. Al principio del post os comentaba que solíamos asociar los helechos con bosques húmedos y más o menos sombríos… así que, mirad bien esta foto y vayamos con los cuidados.

Helecho Polypodium vulgare | Verdopolis
Helecho Polypodium vulgare en un bosque del Montseny (Cataluña)

La luz

La mayoría de los helechos que utilizamos como plantas ornamentales se encuentran como pez en el agua en lugares luminosos pero sin sol directo. Hay helechos que toleran algo de luz directa y otros que están adaptados a lugares más sombríos, pero en un ambiente luminoso la mayoría se encontrarán bien. 

El riego

Por lo general, cuando cuidamos un helecho no debemos dejar que la tierra se seque en exceso entre riego y riego. Son plantas que necesitan cierto grado de humedad en el sustrato, pero ojo, tampoco debemos encharcarlas. Es mejor que al principio nos quedemos cortos con el riego que que nos pasemos (que os sirva este consejo para todas las plantas). Aunque, cómo no, hay excepciones a esta regla: el Adiantum capillus-veneris es un helecho que necesita que la tierra esté siempre bastante húmeda. Es un helecho increíblemente bonito (es quizá mi planta favorita) pero que requiere de mucha dedicación por este motivo.

La humedad ambiental

No confundamos humedad ambiental con humedad de la tierra. Los helechos son plantas que, sobre todo, necesitan humedad  en el ambiente. Esto es especialmente importante cuando los tenemos en el interior sometidos a calefacciones y aires acondicionados. Así que a vuestros helechos les encantará que los vaporicéis  con agua de vez en cuando. Agrupar las plantas también ayuda a conseguir esa humedad ambiental que tanto les gusta.

Helecho Adiantum capillus-veneris recién vaporizado

La temperatura

Hay helechos que aguantan heladas pero estos, normalmente, pierden las frondas en invierno y conservan sólo la parte que queda bajo tierra. Se comportan así para poder sobrevivir a las bajas temperaturas y rebrotar en primavera. Pero los helechos que utilizamos como plantas ornamentales normalmente requieren temperaturas suaves. Para que os orientéis un poco os diré que, de los 10 tipos de helecho que tengo en la terraza (en Barcelona), todos aguantan sin problema los inviernos.

 

El abono

Esta es la parte que más de cabeza nos trae, ¿a que sí?. Pues es muy sencillo: los helechos hay que abonarlos durante las épocas en las que están más activos, es decir, desde que comienza la primavera hasta que comienza el otoño. A mí, lo que me resulta más cómodo, es elegir un abono líquido que se aplica añadiéndolo al agua de riego. Elegid uno universal o uno específico para plantas verdes y seguid las indicaciones del envase para calcular la frecuencia. Yo el primer abonado lo hago un poco antes de llegar la primavera y el último a mediados de otoño porque aquí las temperaturas son suaves.

 

algunos de mis favoritos

Aquí os dejo 3 de mis helechos favoritos. De izquierda a derecha: Nephrolepis cordifolia, Nephrolepis exaltata y Phlebodium aureum. El primero y el último, además, son de los menos exigentes en cuanto a cuidados. 

Estos 3 helechos son algunos de los  protagonistas del primer videotutorial  botánico  de temática helechil del Club Verdópolis. Allí podréis verlos  en detalle y aprender un poco más sobre estas plantas tan maravillosas.

Que la helechofilia os acompañe.

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