Limpiar nuestras plantas de partes innecesarias es una de esas labores plantiles que no podemos saltarnos. Las partes secas, enfermas o que simplemente no nos interesan, le están consumiendo una energía preciosa a nuestras plantas. El momento de cortar muchas veces nos da miedo, pero tenemos que aprender a cambiar esta visión. Porque nuestras plantas nos lo agradecerán en forma de nuevos brotes, hojas, o flores radiantes que estarán listas para llevar a cabo su función. 

En este post quiero explicaros, de forma breve, cuáles son esas partes que podemos eliminar y de qué manera debemos hacerlo.  

monstera amarilla

hojas secas, feas o estropeadas

Esas hojas que se van poniendo amarillas por una falta de nutrientes (como la de la foto de arriba)  o que se han llenado de manchas por algún tipo de enfermedad, ya no van a volver a recuperar su tono original. Tampoco aquella a la que nuestro precioso gatito le ha metido un viaje cuando mirábamos para otro sitio. Y estas hojas “defectuosas” no estarán haciendo su función correctamente, así que hay que quitarlas para evitar que nuestra planta malgaste energía en ellas. 

¿Cómo hay que quitarlas?

Cuando una hoja está muy afectada, normalmente se suelta sola tirando un poco, sin hacer esfuerzo. Si esto pasa, seguramente se soltará por la parte adecuada (así de “listas” son las plantas). Porque, cuando por alguna razón necesitan desprenderse de una hoja, lo hacen ellas solas. Pero no tenemos por qué que esperar a que esto pase. Así que, coged unas tijeras bien limpias y poneos manos a la obra. Simplemente, cortadlas bien cerquita del tallo, sin dañarlo, imitando a la planta cuando suelta las hojas estropeadas que ya no le sirven. Y os diré una cosa, esta es una de las labores plantiles que más me relajan. Imaginarme la energía fluyendo por la planta tras liberarla de ellas hace que logre concentrarme muchísimo en lo que estoy haciendo. En este post os lo cuento con más detalle.

Esta vez he decidido tirar la casa por la ventana y, en vez de dejaros una foto, he grabado un vídeo donde os explico este punto más detalladamente porque me parece muy importante. Aquí lo tenéis:

flores pasadas o partes que no nos interesan

Os explicaré este punto poniendo como ejemplo una planta que todos conocéis: el Geranio. Cultivamos esta planta por sus preciosas flores. Cuando la flor comienza a estropearse con el paso del tiempo (como os muestro en la foto de abajo), ya no tiene sentido dejarla ahí. Esa flor, que seguramente habrá sido polinizada, empezará a formar un fruto en cuyo interior se estarán generando las semillas. Y eso, como os podéis imaginar, consume mucha energía. Una energía que nuestro geranio podría estar invirtiendo en flores nuevas que, al fin y al cabo, es lo que nos interesa. Así que, a no ser que queramos las semillas, debemos cortar la flor por la base de su tallo cuando empiece a estropearse. Y ¿Cuándo es eso? Pues cuando deje de estar bonita, así de simple. Una vez más, coged las tijeras y cortad.

Flor Geranio estropeada | Verdópolis
Flores de la inflorescencia del Geranio pasadas de fecha

Un apunte acerca de las partes de interés

En este punto tengo que matizar que una de las claves para cortar/podar correctamente es saber cuál es la parte de la planta que nos interesa. Obviamente, cuando la flor de una tomatera empieza a perder sus pétalos (y con ello su “belleza”) no tendremos que cortarla, porque lo que nos interesa de la tomatera son sus frutos, que se forman a partir de las flores polinizadas. Queda claro ¿verdad?.

tallos secos o estropeados

A veces no sólo se estropea una hoja, sino que lo hace una parte de la planta. Y aquí es donde soléis tener más reparos a la hora de cortar, y lo entiendo. Pero pensad que, muchas de las plantas que tenemos en nuestras casas, van a reaccionar al corte bifurcándose. Es decir, que donde antes había una rama, después de cortarla, en muchos casos, saldrán dos. En esto se basa la poda de muchos árboles, que se “recortan” cada año para que sean más frondosos. O la poda de algún tipo de plantas no muy legales que se cortan para que en vez de un cogollo salgan dos. Muchas de las plantas de interior que conocemos no se bifurcan, pero al ser cortadas echan un nuevo tallo. Y no sólo eso, sino que al cortar las puntas, podemos activar muchas de las yemas que quedan por debajo dando lugar a hojas nuevas.

Cómo tenemos que cortar los tallos enfermos?

Pues por encima del primer nudo sano que encontremos en él. Es decir, localizamos el tallo estropeado y cortamos a 1cm del primer nudo que encontremos donde el tallo tenga buena pinta (confiad en vuestra intuición plantil a la hora de tomar esta decisión). Y si todo el tallo está afectado, cortamos desde la base. Así de simple. En este último caso tan extremo, quizá tengamos la suerte de que la planta rebrote resurgiendo de sus cenizas. Abajo os dejo una foto de una Begonia que se llenó de hongos y tuve que cortarla a ras de tierra. Había dos posibilidades, que la cosa terminase ahí o que resurgiese cual ave Fénix… y en este caso tuve suerte. Pero si esto no ocurre, no os desaniméis… Estas cosas, a veces, pasan. 

Brote Begonia Inca Flame | Verdópolis
Begonia rebrotando tras una poda drástica

esto es sólo el principio

El objetivo principal de esta entrada era que comprendieseis por qué es tan importante liberar a vuestras plantas de esas partes que ya no sirven y quitaros así ese miedo innato a cortar. Y espero haberlo conseguido (al menos la primera parte). Este es un tema que da para muchos posts y tutoriales, pero creo que este es un buen punto de partida. Poco a poco, os iré dando más información escrita y en forma de vídeotutoriales, porque es un tema que, como os decía, da para extenderse. Si queréis estar al día de todos los contenidos que voy publicando, podéis suscribiros a la newsletter y seréis los primeros en enteraros (tenéis el enlace en la home).

Y, como siempre os digo, si os ha quedado alguna duda al respecto podéis dejármela en los comentarios. Cada vez somos más en esta comunidad verdopolita y seguro que vuestras preguntas serán útiles para mucha gente.

¡Que las tijeras os acompañen!

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