No sabía muy bien cómo presentar Verdópolis para que todo el mundo entendiese el concepto que pretendo transmitir. Así que, qué mejor que dedicar a esto el primer post. Próximamente iremos añadiendo nuevos proyectos, cosas que inspiran, servicios… Pero de momento, y como primer paso, empezaremos por aquí. Y es que no hay pretextos para no tener un huerto urbano. Y si no, ya lo veréis.
Verdópolis es un proyecto que nace de la idea de que todos y cada uno de nosotros, independientemente de la cantidad de espacio de que dispongamos, podemos disfrutar del verde en nuestras casas de ciudad. ¿Te consideras urbanita? Yo también. Pero no quiero renunciar a disfrutar de espacios naturales dentro de la jungla de asfalto. Y qué mejor sitio para empezar esta revolución verde que nuestras propias casas.

Beirut - azoteas verdes

Simplemente hay que ser realista y adaptarse a las condiciones que nuestros hogares nos ofrecen. ¿Tienes una terraza? Enhorabuena! Te ha tocado el premio gordo. Aprovéchala, pon una mesa de cultivo y planta tomates, pepinos, berenjenas, pimientos, calabacines, 10 lechugas, acelgas, coliflores, cebollas, ajos para todo el año… Eres el rey del mundo, puedes hacer lo que quieras.

Si en este punto tú, usuario de una pequeña ventana o balconcito, aún no te has rendido y continúas leyendo, sigue. Porque este post es, en gran parte, para tí. (Sobra decir que si tienes la inmensa suerte de tener una terraza y no la tienes preciosa de la muerte y verde a rabiar eso tiene mucho, pero mucho delito)

Tenéis idea de la cantidad de cosas (comestibles) que se pueden cultivar en una ventana? Me imagino que no, porque de lo contrario vería cientos de ventanas verdes, y no es el caso (sí, cuando voy por la calle voy mirando para arriba). Pues en tu desolada ventana, querido usuario, puedes cultivar básicamente todo lo que pueda crecer en una maceta. Voy a daros una pista: perejil, cebollino, albahaca, zanahorias, rúcula, menta, cilantro, rábanos, espinacas, fresas, orégano, romero, chorrocientas variedades de lechuga… ¿Parece la lista de la compra o no?

Ya supongo que todo esto no cabe en tu ventana. No se trata de coger semillas de todas estas especies a barullo y hacer un batiburrillo sin control, no es eso. Piensa en cuánto espacio tienes, cuántas macetas caben y haz una selección de las plantas que más vas a utilizar. Sé práctico.

¿Te encanta cenar ensaladas? Abre la ventana y coge unas cuantas hojas de lechuga, rúcula, un par de rábanos y unos tallos de cebollino (también puedes bajar al súper de la esquina que cierra tarde, abrir la neverucha de los vegetales medio revenidos y comprarte una bolsa con un remix de brotes “frescos” por el que te clavan 1,50€ y que mañana estará marrón y pringosa. Esa opción también está, sí). Eres más de carnaza que de ensaladas? Pues abre la ventana y coge una ramita de romero y una de tomillo y alíñala. O hazte unos cuantos aceites aromáticos, dos que piquen y uno que no (o dos que sí y uno que no, como decimos en mi tierra). ¿Eres un moderno de la cocina? Pues planta cilantro para tus ceviches. Que te gusta más la pasta? Planta albahaca y haz pesto, y guárdalo en conserva. Puedes tener pesto casero todo el año. Y antes de cortar la albahaca no te olvides de agitarla un poco, porque desprende un olor súper intenso que entrará por la ventana y perfumará tu casa. Con la menta pasa lo mismo, y además la puedes utilizar para hacer mojitos.

Terraza - Arturo Soria

De verdad, no os miento. Todo esto os estáis perdiendo.

Podemos esperar a que nuestra ciudad sea más verde gracias a leyes como las que ya están vigentes en países como Dinamarca, Canadá o Francia, o podemos empezar por nuestras propias casas.

Ya sea porque eres un cocinillas y es una satisfacción indescriptible abrir la ventana o la puerta de tu terraza y cosechar tu cena, porque al ventilar cuando llegas del trabajo entra olor a campo, porque así contribuirás a disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera, porque vas ahorrar en lechuga lo que no está escrito, porque es mucho más bonita una ventana verde que una pelada e insulsa, porque las abejas lo necesitan, porque te aburres y necesitas un pasatiempo, porque tu ventana será mejor que la de tu vecina, porque así somos más sostenibles y eso es algo muy necesario… por lo que sea. Ser más verde está al alcance de todos. No hay pretextos. Verdopolízate!

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