Unas auténticas devoradoras de pulgón

En esta minientrada os voy a contar mi experiencia con las mariquitas en el huerto urbano. Porque esta monada, aquí donde la veis, es capaz de zamparse… ¡hasta 100 pulgones al día!. Por esta razón, la mariquita es una gran aliada en el control de plagas de nuestros huertos. Y por eso, hoy por hoy se venden kits de cría de mariquitas para que puedas disponer de ellas.

Mariquita

¿Cómo fue mi experiencia?

El año pasado el pulgón invadió, literalmente, un par de arbolitos de nuestra terraza. Así que, como a veces soy un poco si-no-lo-veo-no-lo-creo y este tema me creaba mucha curiosidad desde hacía tiempo, decidí comprar uno de esos kits para comprobarlo por mí misma.

Nosotros compramos un kit que incluía mariquitas adultas y larvas de mariquita. Las mariquitas adultas son las encargadas de «limpiar» las plantas. Se alimentan de pulgón y, en menor medida, de los pólenes de algunas flores. Las larvas únicamente se alimentan de pulgón y las tienes que ir alimentando introduciendo partes de plantas infestadas de pulgón en el tupper donde te las envían. En nuestro caso, las plantas afectadas eran el hibisco y el mandarino. Así que los cubrimos con una malla blanca para que las mariquitas hiciesen su labor sin correr el riesgo de que se escapasen antes de tiempo.

¿Funcionan las mariquitas para el control biológico de plagas en el huerto urbano?

Pues resulta que funcionó hasta tal punto que, en menos de una semana, nos habíamos quedado sin pulgones, sin mariquitas y sin larvas. Una vez terminaron con el pulgón, las mariquitas volaron hacia un lugar mejor (o sea, otra terraza del barrio plagada de pulgón). No me preguntéis cómo, pero, en cuanto se quedaron sin comida, encontraron un hueco para salir a través de la malla. Y a las larvas las tuve que soltar para que se buscasen la vida porque las mariquitas dejaron mi huerto urbano tan limpio que me quedé sin pulgones para alimentarlas. Después de haberlas visto en acción, estoy segura de que lo consiguieron.

Así que sí, funciona, comprobado. Aunque no me parece la práctica más adecuada para espacios muy pequeños y aislados (como nuestras terrazas y balcones) porque, una vez terminen con el pulgón, saldrán volando en busca de más y ya no volverán. Aunque, por supuesto, lo recomiendo para quien sienta curiosidad científica. Además, quiero pensar que, con mi inversión, contribuí al bienestar del resto de terrazas del barrio.

Las lecturas de un minuto son extractos adaptados de algunas de las reflexiones que hago a través de las redes sociales. Si quieres vivir el día a día de lo que pasa en Verdópolis, síguenos en Instagram.

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